Iniciar una trayectoria como escritora en una etapa madura de la vida no es, en absoluto, un punto de partida tardío, sino una decisión consciente, serena y profundamente enriquecida por la experiencia. Mi andadura en el mundo de la escritura nace precisamente desde ese lugar: el de quien ha vivido, observado y sentido, y ahora elige transformar todo ello en palabras.
Escribir no ha sido únicamente un acto, sino una necesidad silenciosa que me ha acompañado a lo largo de los años, esperando el momento oportuno para tomar protagonismo.